DEL CONSERVANTE AL CONSERVARME

E-102, E-285, E-349, E-433, E-528, E-944, ferrocianuro de calcio, eritrosina, cantaxantina, antioxidante, edulcorante, emulgente, gasificante, aroma, jarabe de glucosa.

¿Te suenan estos códigos y estas palabras impronunciables? Estoy seguro de que si, que los habrás visto en los paquetes de alimentos en el supermercado y que igual los habrás escuchado pronunciar en alguna noticia.

Esta semana quiero compartir contigo la historia de los conservantes y cómo se ha ido manipulando su valor para mantener a la población en una sutil adicción.

El uso de los conservantes se remonta en épocas de la antigua Grecia, de los romanos y del antiguo Egipto, incluso más atrás desde que el hombre dejó de ser cazador y pasó a ser recolector.

Fue uno de los problemas más frecuentes cuando empezó a haber excedente de alimentos sobre todo de fruta y verdura cuando se empezaron a experimentar los primeros métodos de conservación.

Se han utilizado técnicas de conservación naturales como el ahumado en especial para carnes y pescados, la deshidratación para sacar el agua de los alimentos y poder alargar su vida, las especies para mejorar los olores y las apariencias hasta la técnica del salazón para absorber la humedad y evitar el desarrollo de bacterias y de hongos.

Pero en la revolución industrial todo cambió se pasaron de usar estos métodos a introducir alimentos químicos para favorecer el estado de los productos y para generar cierta comodidad a la población. De esta manera era mucho más factible enfocarse en el trabajo y no perder tiempo en la alimentación. A partir de ahí se desarrollaron otras sustancias llamadas aditivos que muchas veces pasan desapercibidas porque se clasifican como conservantes que en realidad no son. Realmente son aditivos que han sido añadidos por motivos concretos.

No es lo mismo un conservante de origen natural (porque también los hay artificiales) que cuya función es alargar la vida del alimento que un edulcorante utilizado para estimular el apetito y habituar al sabor dulce. Ni un saborizante cuya finalidad es aumentar su capacidad adictiva. O bien el colorante utilizado para crear una imagen atractiva y apetitosa.

Hay una lista interminable de aditivos los cuales están regulados y aceptados por las legislaciones donde se asegura que son inofensivos porque hay muy poca cantidad. Sin embargo consumirlos durante largos periodos puede llegar a dañar nuestro cuerpo aunque se diga que son libres de toxicidad.

No quiero decirte lo que tienes que hacer porque no me gusta que me lo digan a mí, por esto te invito a que lo compruebes tu mismo cada vez que vayas al supermercado. Para ello te dejo este buscador de códigos E donde podrás ver que es cada uno de ellos, para qué se utiliza y su nivel de toxicidad.

En mi opinión me parece algo paradójico que tengamos abundancia en alimentos naturales que nos ayudan a conservar nuestra salud en buen estado, pero que para precisamente conservar a los alimentos se utilicen sustancias perjudiciales para salud.

Me pregunto, ¿Para qué a un alimento que ya tiene calidad en su esencia y que nos beneficia hay que añadirle algo extra para que supuestamente tenga más calidad y nos perjudique?

Y aquí siempre me viene como respuesta. Porque hemos creado una sociedad basada en la comodidad, que cuanto más fácil sea todo mejor y así tener más tiempo. Tiempo que puede acortarse por no querer esforzarse en la propia alimentación.

Y leyendo la definición de conservante alimentario, que dice: Aditivos para mantener la estabilidad y la seguridad de los alimentos.

Me viene trasladarla a nuestra vida. ¿Cuándo me siento más seguro y más estable? ¿Al mostrarme natural tal y como soy o al esconderme detrás de mis propias máscaras (los aditivos)?

Lanzo esta pregunta a modo de reflexión y sigo con los alimentos.

Te pongo el ejemplo de unas galletas que podemos encontrar en cualquier supermercado para que tengas una referencia cuando vayas a comprar. No hace falta saber que es el nombre de cada cosa, hay algo mucho más sencillo y es que cuando veas más de 5 ingredientes en un producto pares a pensarte si eso es bueno para ti o no.




Y puede que pienses que es mucho más práctico que los productos se conserven solos para no tener que estar pendiente de ellos.

Sin embargo hay maneras muy sencillas de conservar los alimentos que además conservaran tu cuerpo en buen estado y te darán buen sabor.

Te dejo estos 5 ingredientes para conservar los alimentos en buen estado sin productos artificiales:

ACEITE DE OLIVA: Una manera de conservar alimentos durante tiempo es cubrirlos con aceite de oliva para que no entren en contacto con el aire. Puedes aprovechar y añadirle alguna hierba aromática como romero o tomillo para que a la vez también cojan buen sabor. En aceite puedes guardar tomates secos y verduras asadas.

AJO: Impide el crecimiento de ciertas bacterias, aunque no se puede usar en todo como en los dulces, si es bueno para preparaciones como salsas, patés o cremas. Simplemente añade un trozo a tu receta. Además de dar sabor actuará como conservante.

CAYENA: Si te gusta el picante, esta es otra opción con doble función. Te dará gusto y conservará mejor tus elaboraciones.

LIMÓN: Retrasa el crecimiento de bacterias y microorganismos que hacen que la comida se ponga mala, mediante su efecto de acidificación. Añade una pequeña cantidad a tus preparaciones y mézclalo para que no sepa muy ácido.

SAL: Se ha usado como conservante des del inicio de los tiempos porque ayuda a reducir el crecimiento de microorganismos. Con una pequeña cantidad en cada receta es más que suficiente para que haga su efecto.

Y como extra también es importante determinar donde se guarda cada cosa.

EL ENVASE: Para evitar que aparezcan bacterias y hongos en tu nevera, la comida debe estar protegida del aire. Para ello puedes usar aquellos botes de cristal que te sobren (legumbres, aceitunas, mermeladas, etc.). Lávalos bien y guárdalos. Cuando hagas salsas, cremas o patés utilízalos para conservar la comida al vacío. De esta manera también se retiene mejor el color de los alimentos.

Para terminar tienes la receta de estos fermentados bien fácil de hacer y hecho con ingredientes de efecto conservante.

Además de poder tenerlo durante un periodo largo de tiempo, cuidará de tu intestino y reforzará tu inmunidad. Reducirá las toxinas de otros alimentos, mejorará tu digestión y disminuirá posibles inflamaciones gracias a equilibrar y aumentar tu flora intestinal.

En el proceso de fermentación se crean probióticos, son bacteria que siguen activas cuando llegan a nuestro intestino o colon, y aportan todos estos beneficios mencionados antes.



FERMENTADOS DE VERDURAS

INGREDIENTES

Agua mineral

Sal marina (sin refinar y sin aditivos)

1 remolacha

1 manojo de rabanitos

1 brócoli

2 ajos

5 cayenas secas

ELABORACIÓN

Pelar y cortar las verduras. El brócoli a troncos, la remolacha a triángulos y el rabanito a láminas igual que el ajo.

Hacer una mezcla de agua y sal. Por cada litro de agua mezclar 20 g de sal.

En botes de cristal repartir las verduras el brócoli solo, la remolacha con los ajos y los rabanitos con la cayena.

Agregar el agua mezclada con la sal hasta cubrir y tapar.

Dejar fermentar en un sitio seco, oscuro y a temperatura ambiente. (En un armario o un cajón de la cocina). Si hace mucho calor se puede dejar en la nevera, el proceso de fermentado tardará un poco más, pero el resultado será el mismo.

La fermentación empieza a los 2 días y cuanto más tiempo se deje más sabor tendrá.

Se puede abrir para probar, el gusto depende de cada persona y el tiempo de fermentado determinar si el sabor es más fuerte o más suave.

Una vez abierto el bote, guardar en nevera.

Importante poner la fecha de elaboración en cada bote para tener un control del tiempo de fermentación.

Se pueden comer como aperitivo, mezclar en la ensalada o para acompañar elaboraciones frías.

PROPIEDADES

Brócoli: Protector frente al cáncer. Ofrece protección frente a los agentes químicos que pueden probar el cáncer.

Remolacha: Controla la tensión arterial gracias a que aumenta la concentración en la sangre de óxido nítrico que dilata los vasos sanguíneos.

Rabanito: Es un auténtico tesoro para la salud por sus propiedades depurativas, digestivas y antibióticas.

Ajo: Es un protector cardiovascular porque inhibe la síntesis del colesterol mal y de los triglicéridos.

Sal: En su justa medida es imprescindible para mantener el organismo bien hidratado, que las células dispongan del agua necesaria, regula los fluidos del organismo y es importantisimo para que el sistema nervioso transmita bien los impulsos al cerebro.

Espero que te sirva para poder conservarte mejor. Es importante tener toda la máxima información sobre los productos que comemos y que no sea por comodidad de no hacer un poquito más, que nos conformemos en consumir alimentos que están mezclados con productos artificiales y que a la larga nos crean adicción y un deterioramiento pasivo de nuestro cuerpo.

En el programa MUTATIO, te ayudo a aprender cómo elegir los productos más saludables del supermercado, enseñándote a leer etiquetas y viendo alternativas más beneficiosas a la industria alimentaria, con recetas fáciles y rápidas para tu día a día.

Y recuerda ser tu mismo, al natural y sin aditivos. Aunque a veces te duela mostrarte tal y como eres con tu luz y tu oscuridad no por ello van a dejar de querer estar contigo.

¿O es que dejaste de comer plátanos porque un día abriste uno y tenía una parte más oscura?

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¡Gracias por leerme y hasta la próxima! 🙋🏻‍♂️💫


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